viernes, 20 de abril de 2012

TIENES QUE SER FUERTE

No me gusta sentarme con gente desconocida ( creo que esto lo he contado más veces), incluso con conocidos de hola y adiós, en los asientos de las puertas de las salas de vistas de los juzgados, me molesta tener que mantener una conversación absurda con gente que no conozco o lo peor que empiecen a contarme por qué están en el Juzgado por que en el 99,99999999% de las veces es por algo desagradable y ya bastantes cosas oigo, veo y leo de las mías que ni ganas me entran de lo ajeno, pero...hay días que es inevitable que esa conversación indeseada aparezca.

 A mi lado estaba una madre y una hija de unos 11 años. Estaban esperando para entrar en el gabinete psicológico de familia, seguramente para uno de esos peritajes demoledores en los que se intenta "adivinar" con quien va a estar mejor un hijo en caso de divorcio. No presté mucha atención a lo que me decía la madre, era la historia de siempre, la historia en la que cuando el amor se acaba hay gente que no lo logra superar, no logran dar un paso adelante e implican a los cercanos, en este caso a los hijos en sus propias frustraciones sin darse cuenta que los hijos son eso hijos y  casi siempre quieren a los dos padres... Llamaron a la chiquilla y la madre le dijo " se fuerte" y yo pensé.- menuda tiene la cría encima, ¡que sea fuerte!!!, si esta chiquilla lo que necesita es que le den un abrazo y la saquen corriendo de aquí, la que debería ser fuerte es la madre para tener valor de aclarar sus problemas con el padre ( o viceversa, que en estas cosas siempre hay dos culpables) y no mezclar a los hijos hasta el punto de que sea un juez el que decida por sus vidas.-

 La fortaleza la entendemos cada uno de una manera incluso la utilizamos a nuestro antojo, pero yo creo que a veces no hay que ser fuerte, hay que desplomarse de golpe, caer...para luego coger impulso y levantarse. No quiero ser fuerte todos lo días de mi vida, también necesito tiempo para pensar y lamerme las heridas, lo hacemos todos. Y no sólo hay que ser fuerte ante las malas situaciones de la vida, que lo bueno también necesita de fortaleza y de ilusión...¡ay la ilusión!... que no se acabe nunca...

Buen fin de semana.



 

2 comentarios:

Lola Birlanga Urbán dijo...

¡Muy bonito este post! Y cargado de razón. A veces, los padres somos lo peor para nuestros propios hijos. ¡Es horrible!

ALFARO dijo...

Me alegra que te guste Lola, esta es una realidad que ocurre demasiadas veces...ay los padres! ¿ aprenderemos alguna vez ?

Besos