lunes, 2 de febrero de 2015

PERDIDA

Cuando empecé a leer Perdida de Gillian Flynn no tenía ni idea de que había una película sobre el libro y mucho menos que el protagonista de ella fuera uno de los actores que más me gustan Ben Affleck.


He de decir, que el libro me ha sorprendido bastante, no ya por que esté bien escrito, que lo está, si no por que se mete en el farragoso mundo de las relaciones matrimoniales que en mi opinión, todas y cada una de ellas sufren de alguna "enfermedad"  a lo largo de su existencia, como la de la trama de esta historia, aunque estos enamorados sean bastante extremos en todo.
El matrimonio del libro se las trae en muchos aspectos, guapos, con éxito, populares, cómo dirían en América, te llevan por un ir y venir de sorpresas maritales a cual más alucinante.

Uno puede pensar que personalidades extremas, tanto en lo bueno como en lo malo, son difíciles de encontrar, pero...¿alguien nos conoce verdaderamente???. yo digo que NO. Sin necesidad de ser asesinos, pirados, malas personas o superguays todos dejamos una parte más o menos extensa de nuestra personalidad o bien guardada para nosotros mismos o bien mostrada a placer a unos u otros según convenga.

Ahí está el meollo de este libro totalmente recomendable, si bien le pondría una pega, el final no me ha gustado mucho aunque es bueno.Y no digo más que desvelo cosas.

Nuestro marido protagonista tiene junto con su hermana un bar en su pueblo. Al bar lo llaman El Bar y tiene un peculiar papel en la trama. Cada vez que se referían a él yo me lo imagina como uno de estos bares de la América profunda en los que toman cerveza con chupitos de güisqui y escuchan country.

Hablando de country el otro día encontré este vídeo. Hace unas semanas nos preguntábamos cómo estarían físicamente algunos de nuestros ídolos musicales adolescentes. Yo pensaba en Richard Marx y buscando cosas actuales de él me sorprendió ver que todavía se dedica a la música y que está mejor que de joven.
Hoy lunes nos toca una ración de americanos, uno de cuna, Richard Marx junto a uno adoptado, Keith Urban. Yo estoy servida y muy bien. Espero que os guste.




2 comentarios:

Desde mi Atalaya dijo...

Supongo que todos tenemos ese punto oculto a todo y a todos, incluso a la pareja y no quiere decir que sea malo, sino que no le damos importancia y ahi queda, en manos de lo intimo, de lo no contable. Interesante libro

Lola Birlanga Urbán dijo...

Estoy deseando ver la peli pero si me dices que el libro es bueno, pues ¡también lo leeré! Besos.